Un Paseo Por Dióspolis

Excavaciones arqueológicas en la actual Turquía han permitido hacer una descripción detallada de como era allí la vida durante el Siglo I de nuestra era.

Un caso interesante es todo lo que se descubrió en la antigua ciudad  llamada originalmente Dióspolis, la cual se caracterizó por haber alcanzado un nivel de modernidad que sobrepasó a las demás de su tiempo. Hay 3 aspectos que llaman la atención:

  1. Esta ciudad había logrado crear un sistema comercial tan perfecto y exitoso que llegó a ser la ciudad más rica del entorno.
  2. También se había desarrollado la industria textil a partir de la lana de oveja. Eran los más grandes fabricantes.
  3. Lo más interesante es que la ciudad tenía algo muy parecido a una escuela de medicina, donde se creó un ungüento para los ojos el que tenía ciertas propiedades curativas.

En esta rica y poderosa ciudad, había una iglesia cristiana a la que el apóstol Pablo le tenía gran aprecio y deseaba las más ricas bendiciones para sus miembros. En Colosenses podemos ver varios de sus mensajes de ánimo y confianza.

Pero a finales del siglo I, esa iglesia había llegado a ser repugnante. Tanto que Dios envió un mensaje directo para ese grupo:

-Dices: “¡Soy rico. Tengo todas las cosas que quiero. No necesito nada!”. Y no te das cuenta de que eres un desdichado y miserable y pobre y ciego y desnudo.

En la época de los griegos, la ciudad de Dióspolis fue conquistada por Antioco II y alrededor del año 250AC le cambió el nombre en honor a su esposa Laodice. Hoy la conocemos como Laodicea, tal como era conocida en tiempos de Pablo, Juan y en el Apocalipsis.

La iglesia cristiana que había allí no aprovechó las oportunidades que se le presentaron en esa vibrante ciudad y dejó que la opulencia y la autosuficiencia contaminara su espiritualidad llegando a un estado de calamidad.

  1. La iglesia estaba en la ciudad más rica del lugar – Dios les dijo que eran pobres
  2. La iglesia estaba en la ciudad con las fábricas más exquisitas de ropa – Dios les dijo que estaban desnudos.
  3. La iglesia estaba en la ciudad que había creado un ungüento para mejorar la visión – Dios les dijo que eran ciegos.

A raíz de esta situación Dios añadió:

-Sé todo lo que haces, que no eres caliente ni frío. ¡Deseaba que fueras lo uno o lo otro! Pero desde que eres como agua tibia, ni caliente ni fría, ¡te vomitaré de mi boca!

Es increible, pero mediante una extraordinaria obra de ingeniería, la gente de Laodicea había construído un acueducto para traer agua a la ciudad. Pero hubo un tema que no pudieron solucionar y era que el agua que llegaba no era ni caliente ni fría, sino tibia, tan desagradable al extremo de vomitarla.

Frente a este oscuro panorama y advertencia, Dios les dio las herramientas para salir de esa situación:

La ciudad de Laodicea La iglesia decía sobre ella Dios les dijo Dios les recomendó comprar de El
Era la más rica del lugar Soy rico Eres pobre Oro refinado en fuego para que seas verdaderamente rico
Tenía una gran industria textil Tengo todo lo que quiero Estás desnudo Vestiduras blancas para cubrirte
Había creado un ungüento para los ojos No tengo necesidades Eres ciego Colirio para que veas

El mensaje de este pasaje bíblico es tremendo. Como en el caso de la Iglesia de Laodicea, Dios puede describir a la perfección nuestra situación, y al igual que a ellos, nos da las herramientas y oportunidades para mejorar nuestra relación con El.

Recuerda que fuimos llamados a cambiar al mundo, no a que el mundo nos cambie.