Conquistando Canaán

Moisés había muerto, ya no estaba el líder y maestro para pedir consejos. En esta situación Josué salió a caminar por la ribera del Jordán con su mirada puesta en la otra orilla del río, intentando delinear la mejor forma para ocupar Canaán. La peregrinación por el desierto había terminado, la preparación para tomar la tierra prometida que fluye leche y miel había llegado a su fin. La hora de la verdad había llegado, la hora de iniciar la conquista y él era el responsable del éxito de esta nueva etapa.

Josué estaba con estos pensamientos, cuando Dios le habló (Jos. 1): Esfuérzate y se valiente, que no se aparte de ti este libro de la ley, medita en él de día y de noche y todo te saldrá bien. Esfuérzate y se muy valiente, no temas ni desmayes.

Estas palabras produjeron paz y seguridad en Josué, además le dieron ánimo para iniciar la realización de la promesa hecha a Abraham, pero había algo más en este mensaje que le hizo aumentar más todavía su confianza en que Dios le acompañaría. Josué comenzó a sonreir, hasta se emocionó al recordar lo que había pasado poco tiempo antes.

A través de Moisés, Dios había entregado mensajes e indicaciones al pueblo, a los sacerdotes y dirigentes del pueblo. Pero había un mensaje exclusivo y especial para Josué que decía (Deut. 31): Josué, esfuérzate y sé valiente, no te dejaré ni te desampararé.

De ahí que al volver a escuchar esas palabras, lágrimas de gozo corrieron por sus mejillas, se sintió protegido y seguro de la victoria, su corazón comenzó a palpitar más rápido y levantó al cielo su mano empuñada en señal de victoria porque estaba seguro de que Dios estaba al control.

Josué, ¿no te he mandado que te esfuerces y seas valiente? comienza diciendo el versículo 9 de Josué cap. 1, y sigue diciendo, no temas ni desmayes porque yo estaré contigo dondequiera que vayas.

Y la historia atestigua que así fue.

Esas palabras han traspasado los siglos y hoy son tan válidas como en ese entonces. Por eso solo es cosa de cambiar el nombre de Josué por el tuyo, seguir las indicaciones e iniciar la conquista de tu Canaán.

Esfuérzate, no desmayes. Sé valiente, no temas. Porque estaré contigo, dondequiera que vayas.

Firma: Jehová, tu Dios.