Bajando

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En el progama humorístico al que hicimos referencia en el artículo Subiendo, el encargado del ascensor cada vez que tenía que bajar decía con su pegajoso tono y cadencia: “bajando”. Más de algún lector chileno debió haber imitado esa forma de informar que el ascensor comenzaba a bajar.

Durante semanas se nos recordó que el 30 de noviembre se llevaría a cabo la recolección de la Ofrenda de Gratitud de MIVECOR, el Campo al cual pertenecemos. En realidad esa recolección se había dividido en 2 fechas, esta sería la segunda y más significativa

Se presentó el blanco a alcanzar el cual estaría destinado a la construcción de 10 nuevas capillas o lugares de reunión. Para motivar a la congregación se proyectó en varias ocasiones un video en el cual nos informaban como la iglesia durante los últimos años fue aumentando sus donaciones cuando se trataba de este tipo de ofrendas, lo que daba pie para el nuevo blanco.

Por otro lado, en el mismo video se mostraban las deplorables condiciones de diferentes lugares donde cada sábado se reúnen hermanos adventistas para adorar. El Director de Mayordomía de nuestra iglesia y conocedor de estas realidades nos contaba que en algunos de estos grupos la gente se tenía que sentar sobre un tarro de leche.

En este punto quiero detenerme un poco:

Al ver esas imágenes me preguntaba cómo podía ser posible que el Campo permitiera que se formaran grupos en tales condiciones.

Estas imágenes daban vergüenza. ¿Acaso no existe una política para el acondicionamiento de salones o templos para adorar previo a su establecimiento? Y si no la hay ¿qué esperan para crearla?

¿Cómo puede ser que un salón o centro de adoración Adventista no tenga las condiciones mínimas para realizar un culto y al mismo tiempo los dirigentes del Campo estén saltando con las manos al cielo celebrando que se abrió un nuevo grupo?

La política de MIVECOR es el establecimiento de nuevas congregaciones a como de lugar y con ese predicamento se presiona a los pastores distritales a que cada año den origen a nuevos grupos, por eso no es difícil encontrarse con pastores que tienen 6, 7 o más congregaciones que atender. Los grupos están floreciendo por todos lados, la congregación a la cual asisto está generando casi 1 grupo por año, el problema es que cada vez estos grupos se forman más y más cerca de la “iglesia madre”, el último que se inició hace 3 meses queda a menos de 7 minutos en auto.

Y aquí viene el drama, estos grupos no son autosustentables, por años arriendan salones porque no tienen uno propio y se transforman en una carga económica innecesaria. Por otro lado hacen que el distrito crezca en cantidad de congregaciones lo que aumenta la tarea del pastor distrital al tener una nueva congregación a la cual atender y una nueva Junta de Iglesia con la cual trabajar o lidiar.

Finalmente al pastor se le ve cada vez menos por las iglesias.

La verdad es que en este Campo no se aprecia un orden territorial de plantación de iglesias, la consigna  es “pastor tú debes plantar como sea porque serás evaluado”. Hace poco, un día miércoles en nuestra iglesia el Secretario del Campo hizo una presentación numérica de la situación “evangelística” faltando 2 meses para el fin del periodo, al escucharlo como presionaba a los pastores presentes para plantar iglesias, para alcanzar el blanco de bautismos y de otros items, se notaba una persona desesperada.

He trabajado plantando iglesias y es una de las actividades más gratificantes en las cuales participar, pero no se puede plantar por plantar, eso es una irresponsabilidad administrativa.

Volviendo al tema central del artículo, el slogan para motivarnos a donar decía “Dios cuenta contigo”.

La Ofrenda de Gratitud se recogió y hasta hoy no se conoce la cantidad exacta que se logró reunir en el Campo, lo que se sabe es que no alcanza al 50% del blanco.

Comentando esta situación en diferentes grupos de hermanos, surgieron las siguientes observaciones:

1.- Lo extraordinario se hace cotidiano: Las ofrendas de gratitud pedidas por el Campo eran algo extraordinario que no sucedía todos los años, pero desde hace 3 se ha hecho una costumbre y eso no está cayendo bien. A lo que estábamos acostumbrados era a que la iglesia local tuviera ese tipo de ofrendas cada año, no el Campo.

2.- La iglesia local se afecta: Las congregaciones dejan de precibir ingresos por conceptos de ofrenda porque la hermandad se prepara para dar una ofrenda especial, claro que para el Campo. Los ingresos locales disminuyen por casi 4 semanas: desde 2 antes de la fecha, el día de la ofrenda y la semana que le sigue.

3.- Un blanco imposible: Dada la realidad económica actual del país era casi imposible alcanzar el objetivo. Volví a escuchar de un pastor el famoso “Dios no está en crisis“. Con los resultados obtenidos creo que quedó más que claro que los de la crisis somos nosotros, no Dios.

Bajando es la situación económica de la Iglesia Adventista en Venezuela, bajando están los ingresos por diezmos y ofrendas, el país se ve enfrentado a una situación particular y la iglesia no es impermeable a los vaivenes de la economía.

Subiendo están los precios de las literaturas adventistas es por eso que APIA la Publicadora Adventista de Inter-América viene a Venezuela a tomar el control total de la venta y distribución de las publicaciones porque no hay otra manera de sostener esa parte de la evangelización. Por supuesto que hay incertidumbre sobre lo que va a pasar y también incomodidad.

Es de esperar que no se sigan formando grupos sin un plan estratégico claro y definido con anterioridad. Es de esperar que las congregaciones Adventistas tengan centros de reunión decentes para recibir a los adoradores, es de esperar que no se siga presionando a los pastores a plantar iglesias en forma indiscriminada.

Y también es de esperar que con lo que reunió MIVECO en ofrendas se puedan beneficiar la mayor cantidad de congregaciones mejorando las actuales condiciones en las que se reúnen, porque Dios no merece que le adoremos sentados en un tarro de leche.

La Iglesia Adventista en Venezuela sigue creciendo a pesar de las dificultades. Es el momento de convertir estas dificultades en oportunidades, Dios cuenta contigo.

Los hermanos que aparecían en el video mostrando las pobres condiciones de los lugares de adoración en los cuales se juntan cada sábado son un ejemplo de perseverancia. Ellos no claudican, testifican sin vacilar a pesar de las circunstancias. Vaya para ellos mi profunda admiración y reconocimiento.

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