Dios No Es

Posted on Actualizado enn

La historia continúa y llegamos a mediados de 1800 cuando se levanta de la nada William Miller con su mensaje esperanzador de fin de mundo. El retorno de Jesucristo y una nueva creación estaba a la vuelta de la esquina. Si pudieras leer las cartas que escribió Miller a sus seguidores poco antes de que se cumplieran los plazos del regreso de Jesús, creo que serías más adventista que nunca, son una verdadera obra de arte. Cuando he leído parte de ellas en diferentes sermones, algunas personas me han dicho que no pudieron retener las lágrimas.

Cristo no vino, Miller murió y el movimiento adventista se fue desmembrando en diferentes ramas. Una de ellas, a comienzo de la década de 1860 adoptó el nombre de Adventistas del Séptimo Día y se  autodenominó ser los herederos de Miller. Leyendo la historia de la IASD, la historia de William Miller y la historia del movimiento adventista, no cabe duda de que lo son.

Somos sus herederos y cumplimos la profecía apocalíptica de que después de experimentar lo dulce en la boca y amargo en el vientre, es necesario que profeticemos otra vez. Ahí entramos como IASD.

Ese es el punto inicial de nuestra denominación, el certificado de nacimiento, nuestro fundamento bíblico para existir como grupo religioso.

En los últimos 160 años hemos llevado adelante el mensaje adventista, el mismo que predicaron los pioneros adventistas cuando eran conocidos como Milleritas.

Es el mismo mensaje que en Siglo I, los seguidores de El Camino y luego conocidos como Cristianos llevaron por todo el mundo conocido a pesar de la represión imperial y el peligro permanente de terminar siendo actores principales en diferentes coliseos.

Es el mismo mensaje que predicaron Juan Bautista y Jesús en sus respectivos ministerios terrenales: “arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Qué impactante debe haber sido escuchar a Jesús decir eso!

Es el mismo mensaje que el pueblo de Israel predicó junto a sus profetas desde sus inicios mientras era el pueblo elegido.

Es el mismo mensaje que se puede leer en el primer artículo de Logos Magazine.

Apreciado lector, es el mismo mensaje que los pioneros de la IASD predicaron con fervor porque creían que Cristo aparecería en sus días, estaban seguros que eran la última generación y cuando en USA se produjo la guerra civil y luego vinieron las primeras leyes dominicales, en sus mentes se cumplió la profecía, todo indicaba que el fin estaba cerca y Dios por fin vendría a buscar al pueblo que esperaba su advenimiento.

Con estos antecedentes ahora podrás dimensionar los llamados urgentes que hacía EGW a través de sus escritos a prepararse para el encuentro con el creador porque también creía que podría ser en sus días.

El final del discurso oído, palabras más palabras menos, es este: Cristo viene, prepárate.

Y el desafío como Iglesia Adventista del 7mo Día es llevar adelante la obra evangelizadora, porque creemos que Dios vendrá por su pueblo muy pronto.

Pero Dios no depende de un grupo de personas organizadas bajo un nombre para cumplir su promesa. Nunca ha dependido de nosotros, es todo lo contrario, nosotros dependemos de EL, desde el principio hasta el fin.

Como miembros de la IASD tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos, predicar a aquel que nos llamó de la oscuridad a la luz, anunciar su inminente regreso y por sobre todo preparar a un pueblo para cuando eso ocurra.

La organización IASD cada día realiza un esfuerzo más para evangelizar no hay dudas de eso. Sin embargo, como dije antes Dios no necesita nuestra ayuda pero nos ha dado la posibilidad de ser parte importante en esta tarea. Es un gran privilegio y una enorme responsabilidad.

Es por eso que no queremos desmayar, no pensamos en rendirnos ni mucho menos en desviarnos de nuestra labor.

Algunos dicen que la Organización Adventista en algún momento futuro se acabará y que los “laicos terminarán la obra” atribuyéndole a EGW estas palabras. Me parece poco seria esa afirmación ya que hoy por hoy la mayor parte de la tarea la hacen los laicos, son ellos quienes evangelizan, adoctrinan y hacen discípulos para Cristo. Son los laicos quienes sostienen las congregaciones con sus ofrendas, sostienen a la Iglesia con sus diezmos, sostienen la obra Adventista con sus oraciones , sostienen la evangelización dedicando parte importante de su tiempo. Así que no hay nada que esperar para el futuro.

Son los laicos quienes hoy llevan a la iglesia adelante. Nuestros dirigentes son la importante parte administrativa que nos permite tener orden y dirección, además de una unidad teológica. Y a través del pastor local somos bendecidos, animados, estimulados, consolados, somos enseñados en las verdades bíblicas.

Qué maravillosa iglesia!! Más maravillosa es todavía al saber que EGW nunca escribió esa frase.

Todas las instituciones adventistas están haciendo su parte en esta obra evangélica y si en algún momento perdieran el norte, entonces Dios actuará. El tiene sus formas, ya las hemos comentado.

De igual manera, amigo lector, si en algún momento su iglesia local no cumple la misión por la cual llegó a existir en ese lugar, no se extrañe por lo que pueda suceder. ¿Qué podría pasar? Sencillo, Dios la puede clausurar o si prefiere, cerrar.

Es más, si la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de la cual soy miembro, en algún momento se desvía del rumbo trazado por Dios y deja de cumplir su misión para la cual fue llamada al nacer, no tengamos la menor duda de que a Dios no le temblará la mano para cerrarla y levantar otro grupo para que termine la obra. La IASD no es la Iglesia de Laodicea, la última iglesia del Apocalipsis.

Amigo, Dios ya hizo cambios drásticos en el pasado porque los agentes humanos así lo quisieron, hay ejemplos en La Biblia y vimos uno en el artículo anterior,  ¿quién le dijo a Ud. que no lo puede volver a hacer?

Y con las siguientes palabras quiero cerrar esta serie de artículos: Testificar, Cambia, Todo CambiaDios No Es.

El hecho de que los adventistas seamos el pueblo elegido por Dios para llevar las buenas del advenimiento y que seamos parte del remanente, en ningún caso nos asegura que lleguemos hasta el fin.

Es por eso que me siento tremendamente agradecido porque Dios ha permitido que nosotros los adventistas del 7mo día, llevemos el estandarte que los personajes bíblicos creyeron y levantaron con su ejemplo y palabras, el estandarte que los cristianos del siglo I defendieron incluso con su vida, el que los reformadores proclamaron a pesar de la persecución.  El mismo estandarte que los milleritas aunque equivocados en la fecha pusieron nuevamente en el ambiente para que todo el mundo se preparara y que los pioneros adventistas sabatistas esparcieron por el mundo sin temor ni temblor: Cristo viene, prepárate.

Me siento bendecido al pertenecer a esta iglesia y de saber que Dios está al timón.

Pero por sobre todas las cosas me siento tremendamente responsable al conocer la historia de nuestra iglesia y saber cómo Dios la ha estado guiando desde el comienzo y nos dio la oportunidad como grupo religioso de terminar la obra en esta tierra.

Es mi deseo que de la reflexión pases rápidamente a la acción y te involucres en nuestra tarea de preparar un pueblo para su gloriosa venida, y aunque suene repetitivo, te involucres en esta oportunidad que se nos ha dado de proclamar su mensaje a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Este es un hermoso privilegio que se nos ha dado como iglesia.

¿Privilegio? Claro que sí… Dios no es adventista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s