Silicona, Botox…Acción!

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Si en el artículo Límites hicimos referencia a una postura institucional para ejemplificar cómo normas de vida cristiana adventista promovidas por nuestra iglesia pueden interferir en ciertos derechos inherentes al matrimonio, en esta oportunidad las banderillas de Stop o Siga vienen de otra parte. Más cerca de lo que pensamos.

Vamos nuevamente al Caribe, sí a Venezuela, claro, porque junto con Brasil debe ser el país que nos lleva la delantera en la forma de encarar lo que trata este artículo.

En las clases de niños de la iglesia se nos enseñaba que la pintura en las damas no está permitida. Que el uso de aros, collares u otros adornos similares están prohibidos y de incurrir en esas prácticas podría haber incluso sanciones eclesiásticas.

Pero con el avance de la tecnología, las pinturas y esas “vainas” pasaron de moda como tema. Ahora lo que tenemos es el Botox, la Silicona y otras sustancias similares.

En Venezuela, la cirugía plástica es algo tan común que cuando alguien se hace algún “retoque”  lo comenta feliz de la vida dando una serie de detalles que sorprenden. Todo lo contrario a lo que sucede en Chile, donde ojalá nadie se entere si te hiciste algo.

Pero no solo se conversa en la farándula o en la TV, sino que en la iglesia también. Este es un asunto de la vida diaria, algo cotidiano, para nada extraordinario o tabú.

Hablando solo de operaciones estéticas de seno, en Venezuela se realizan 40 mil por año*, por eso hubo tanto revuelo cuando se dijo que las prótesis PIP tenían problemas. Se habló de un tema de salud pública y el gobierno local tuvo que salir a calmar a la gente y proponer soluciones. Desconozco las estadísticas en la iglesia pero en esos días más de alguna cristiana adventista se puso de rodillas a orar “por favor yo no”, de eso no tengo la menor duda.

Bueno, junto a mi esposa nos invitaron a una reunión para matrimonios organizada por el Club de Casado de una iglesia. El orador era un médico adventista especialista en temas matrimoniales y hablaría sobre lo que pasa en los matrimonios cuando los cónyuges llegan a los 40 años de edad.

La sesión fue en extremo entretenida, recibimos una serie de advertencias y consejos médicos sobre lo que pasaría con el cuerpo de los hombres y mujeres a partir de esa edad, en ocasiones el salón estaba en un profundo silencio espectante a lo que se estaba diciendo, en otras estallaba en risas al extremo de terminar llorando de tanto reir. Y así llegamos al momento de las preguntas y respuestas.

Muy buenas preguntas, hasta que alguien envió un papelito con lo siguiente:

-Dr. ¿es pecado ponerse implantes de silicona?

Menos de un año después, en una iglesia al otro lado del mundo me hicieron exactamente la misma pregunta. La misma.

El Dr. en su exposición nos había hablado en qué consistían los tratamientos estéticos con Botox y sus posibles consecuencias, además había mencionado otras sustancias menos conocidas pero más naturales que daban resultados similares. También nos había explicado en detalle todo el proceso de la cirugía de implantes de Silicona, en qué consistía, sus riesgos y beneficios, en qué fijarse si quería hacerla y todos los resguardos que había que tomar. Los tipos de implantes, los materiales, las nuevas técnicas de operar, cada cuanto tiempo cambiarlos, los precios  y otros detalles importantes.

Pero nada de religión. No era ese su tema.

El Dr. se excusó de dar una respuesta a la pregunta, pero dijo: aquí tenemos a nuestro pastor, por favor denos una respuesta.

El Pastor que estaba con su esposa se levantó, tomó su Biblia, sonrió un poco y con voz fuerte y clara dijo:  tranquilos, que a partir de la Biblia, no podemos decir que eso sea pecado.

Y se sentó.

El pastor apenas alcanzó a terminar de hablar cuando el salón casi se vino abajo con un tremendo ¡amén! y luego un largo aplauso, incluso algunos aplaudían de pie.

Entonces, vino la reflexión final del Dr. quien dirigiéndose a las damas dijo:

Si estás sobre los 40 y te quieres poner o quitar algo, y tienes los medios, y has hecho todas las averiguaciones que corresponden y está todo en orden, entonces adelante, hazlo.

Luego, a los varones nos dijo:

Señores…ustedes serán los más felices.

Fin de la presentación. Todos aplaudiendo a rabiar otra vez.

La iglesia nunca ha catalogado esta práctica como pecado. Hasta hoy no he leído alguna declaración oficial al respecto, imagino que no se manifiesta porque es algo que cae en el espacio de la intimidad de la persona o del matrimonio.

No es pecado, le dije a la persona que me hizo la pregunta. Me contó que en su congregació adventista le habían dicho que sí lo era, por lo tanto estaba prohibido.

Las congregaciones locales en su afán de mantener en alto las normas se meten en temas que no saben manejar, porque no son de su ámbito de acción. Finalmente no saben qué norma están protegiendo ni para qué y terminan inventando innovadores mandamientos como: No te operarás.

Cultura, esa es la cuestión. Cultura. Costumbres. Diferente a pecado.

La cultura nos puede decir qué cosas están permitidas, pero la cultura no define lo que es pecado. Nunca lo ha hecho y nunca lo hará.

– – – –

A modo de ejemplo, sobre las diferencias culturales en nuestra querida iglesia.

Cuando estábamos preparando el programa de nuestro matrimonio con el pastor que oficiaría, me di cuenta de que se le olvidó anotar el momento de las posturas de argollas matrimoniales (anillos). Le hice saber eso y le propuse el momento para hacerlo.

El me miró y me dijo, tú no eres de Venezuela, bueno, aquí por orden de la Unión, los pastores no podemos hacer eso en las ceremonias nupciales. El uso de anillo no lo incentivamos.

En efecto, después me fijé que los matrimonios adventistas venezolanos no usaban anillo. En Chile, la postura de anillos es parte fundamental de la ceremonia nupcial y es una costumbre usarlos.

Le expliqué como era la cosa en mi cultura adventista chilena, intenté convencerlo. El me escuchó pacientemente, creo que me entendió, y terminó diciéndome: “si tú quieres, una vez terminada la ceremonia, a la salida del templo, se ponen los anillos. Pero durante  la ceremonia, no”.

Y así fue…y todos felices. Hasta hoy, muy felices!!

—-

* Actulización, enero 2013: Según el informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética, en el año 2012 se realizaron en Venezuela más de 256 mil cirugías estéticas.

3 comentarios sobre “Silicona, Botox…Acción!

    silvio medina escribió:
    18/12/2012 en 9:29 pm

    Me parece muy triste leer una versión tan restringida al texto de la Ley las conclusiones a las que llega el pastor C. J. La cultura cristiana no es -chilena o venezolana, esas y las otras son las culturas “del mundo”- las normas de cultura de un cristiano se establecen a través de la conformidad con el Espíritu… de ninguna manera, podemos considerar que una práctica que lleva a la magnificación del valor del cuerpo puede considerarse cristiana. Una cuestión son las intervenciones quirúrgicas que preservan la vida y otra muuuuy distinta las que halagan la vanidad y la soberbia del espíritu humano a través de la carne. lucio.

    Cristian escribió:
    19/12/2012 en 2:11 pm

    Los hombres adventistas de Samoa y Tonga van a la iglesia con sus trajes típicos, esto es una prenda similar a una falda y collares ornamentales. Si eso no es cultural entonces ¿qué es?

    Las iglesias anglosajonas acostumbran a aplaudir en sus servicios religiosos o cuando un catecúmeno sale de las aguas bautismales, en sudamérica eso sería un sacrilegio.

    Estos y muchos otros ejemplos muestran que la cultura es parte de la iglesia. Si nos acomoda o no es una cuestión únicamente de gustos donde todas las opiniones son bienvenidas.

    Y sobre el tema central del artículo, más temprano que tarde tendremos que enfrentar esta disyuntiva. En Venezuela ya no es tema.

    Finalmente, para lograr cambios corporales para verse y sentirse mejor, unos invierten en dietas, gym, máquinas de ejercicios, otros prefieren en camino rápido y van a un cirujano plástico. ¿Cuál sería el problema?.

    Si hay cuestionamientos sobre esas prácticas, serían de otro tipo, como por ejemplo ¿estéticamente se vería mejor? ¿el cuerpo de esa persona está en condiciones de recibir ese tipo de cirujías? ¿es recomendable hacer estas operaciones en personas de 70 o 14 años?

    Alejandro escribió:
    26/04/2013 en 7:33 pm

    Personalmente, lo de la cirugía estética no me convence como algo cultural. Es una apreciación personal. Crecí convencido de que teñirse el cabello era pecado, que las joyas eran pecado. Bien dijo un amigo una vez: “en lo que estoy bien, soy radical; en lo que estoy mal, soy flexible”.
    Creo que hay una nebulosa entre lo que entendemos por “cultura” y lo que entendemos por “moda”. Una moda, con el tiempo puede pasar a ser parte de la cultura.
    Sin ir más lejos, hace 10 años era impensable ir a la iglesia sin Biblia, Himnario y Folleto de Escuela Sabática bajo nuestra axila. Hoy, el proyector multimedia ha hecho que la venta de himnarios haya caído estrepitosamente. Y de paso, que los sermones sean una simple exposición de power points interminables.
    ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo? Son las dos grandes preguntas a las que nos vemos enfrentados a diario, en prácticamente cada decisión.
    ¿Qué pasará cuando los piercings dejen de ser moda, y pasen a ser parte de la cultura? Si es que ocurre.
    Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior, no debemos ser conciencia de otros. No podemos determinar con nuestra mente finita, en qué parte de la carrera espiritual está mi hermano que se tiñó las canas, o el joven que va al Culto Joven con los pantalones a mitad de cadera.
    Mi obligación número uno es orar por ellos -y por mí mismo, para que mirando a otros, descuide mi propia relación con Dios-. Pero orar por conversiones, aunque no veamos resultados externos.
    Hace unos años, una abuelita a quien le estaba dando estudios bíblicos, le fui a hacer la última visita antes de su bautismo, al día siguiente. Nunca me había fijado que usaba unos pequeños aros. Con el estómago apretado, la miré y con el respeto de un hijo hacia una madre, tomé mis propias orejas y mirándola a los ojos le pregunté: “¿qué piensa hacer con esto?”. Su respuesta, llena de sencillez, humildad y entrega me conmovieron. Me respondió “bueno, si hay que quitármelos, me los quito”. Y acto seguido se los quitó para no volver a usar más.
    ¿Es la cirugía estética un “fast track” a una vida más saludable, que ir a gimnasios, hacer dietas y modificar hábitos intemperantes? No lo creo.
    ¿Es la cirugía una solución para un problema estético que nos daña psicológica y socialmente? Creo que sí.
    ¿Es la cirugía pecado? No lo creo.
    Como no fue pecado que los discípulos tomaran espigas en sábado.
    Pero me queda la gran interrogante: ¿Cuál es el límite entre cultura y moda?
    Jesús recibió un zelote, pescadores groseros, ladrones de “cuello y corbata” (cobradores de impuestos), hijos del trueno, hombres de poca fe, cobardes y un sinfin de descepcionantes “cualidades”.
    Pero Jesús los atrajo a sí mismos y los cambió. No los cambió para atraerlos.
    Finalmente, la popularidad no es tampoco la mejor pauta para tomar decisiones. Cientos de personas aplaudiendo a rabiar sólo me indican que escucharon lo que querían escuchar. Y no que el expositor estaba en lo correcto.

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