El Día del Dragón

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Una de las cosas que saben muy bien quienes trabajan como programadores de computación es que en cualquier momento los programas computacionales van a fallar y que tienen que estar preparados para ese momento. Lo que no saben es cuando.

Esta premisa está en la misma línea de la ley más conocida de Murphy: “si algo tiene que fallar, fallará”.

Durante meses la iglesia local se preparó para realizar uno de los eventos más grandes realizados en varios años. La semana de evangelismo estaba siendo elebaorada siguiendo todas las recomendaciones que se pueden encontrar en los libros de planificación estratégica, de ahí la confianza en que todo lo que humanamente se podía hacer, se había hecho en forma correcta e incluso con creces.

La guinda de la torta era la presencia de uno de los oradores más influyentes de la Iglesia Adventista en el mundo, quien presentaría temas para un público espectante.

Se llevó adelante toda una estrategia comunicacional que abarcara publicidad en la comunidad, entre los vecinos directos de la iglesia local, además de anuncios e invitaciones a través de la TV y otros medios de comunicación.

Se elaboró un plan para que a través de la red internet también se pudiera tener acceso a las conferencias que se dictarían, esto significó tener los equipos necesarios, un espacio en la red y personas dedicadas exclusivamente a esta tarea.

Además como el orador no hablaba el idioma, la presencia permanente de un traductor era imprescindible y se buscó para dar con la persona indicada para ese evento y ese tipo de programas.

Todo este proyecto cuidadosamente elaborado cumplía con todos los requisitos para que la puesta en marcha fuera un éxito. La iglesia local estaba orando durante meses para que estas conferencias fueran un impacto positivo y profundo en amigos no adventistas y les motivara a tener un encuentro con Cristo durante esos días y que con el tiempo fuera más profundo y permanente.

El invitado ya estaba en la ciudad. Se había hecho provisión necesaria para su estadía.

En resumen, todo el tiempo y recursos económicos invertidos por meses estaban dando sus frutos. Buenos frutos.

Y se inició la serie de conferencias con un fuerte golpe comunicacional y tecnológico.

El evento comenzó y comenzó bien.

Pero la ley de Murphy también comenzó a ejecutarse: lo que tiene que fallar, fallará.

Al segundo día de las conferencias el orador comenzó a tener problemas de salud y en cosa de horas estaba arriba de un avión de regreso a su país.

No hubo manera de convencer al orador que se tratara médicamente en el país, se le ofrecieron las mejores instancias médicas del país, pero la decisión estaba tomada y se fue…sin mirar atrás, igual que Lot.

Los organizadores entraron en caos y desesperación. Qué hacer. Nunca se les ocurrió que si algo podría fallar sería en ese punto. Todos los demás puntos críticos estaban cubiertos con planes de contingencia, pero para ese, no hubo plan.

Finalmente y después de varios llamados a diferentes lugares e instituciones de la organización de la IASD tanto en el país como fuera de él, un pastor local pudo llevar adelante lo que faltaba para completar las conferencias. Y bueno, el traductor ya no era necesario.

Puede sonar jocoso el decir que  El Día del Dragón se les apareció a los organizadores. El caos que se comenta en ese libro, se desarrolló en un solo día en Santiago.

Esta situación es un ejemplo muy bueno para quienes organizamos reuniones y conferencias de este tipo. Cuando nos corresponda planificar un evento es nuestro deber tener un plan de contingencia para enfrentar las situaciones esperadas y no esperadas y poder salir de ellas de la mejor manera posible, entrando en el menor caos y desesperación posible.

Por otro lado, el día del dragón se transformó casi en una profecía autocumplida ya que la vivió en carne propia el mismo autor de ese best seller, quien no pudo terminar las conferencias, porque el dragón (la situación de salud) se le apareció.

No se sabe si Clifford Goldstein volverá a Chile, pero por si regresa, necesariamente habrá que tenerle un reemplazante, porque como él escribió, el Día del Dragón vendrá…sino, que él mismo les cuente.

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Para saber algo más sobre este evento y algunos comentarios, click aquí.

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