La Actitud de Cristo

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Con mi esposa participamos en un taller para aprender un idioma extranjero que dictaron Dan y Arlene, un matrimonio de misioneros del Ministerio Bethany. Me llamó la atención que durante el curso enfatizaron mucho la diferencia entre aptitud y actitud, concluyendo que la actitud, era tan determinante como la aptitud. Sin una adecuada actitud no se puede aprende otro idioma y al conocer la experiencia de ellos para aprender español y guaraní, entendí mejor lo que querían transmitirnos.

La actitud es una forma de comportamiento que es causado por un sentimiento u opinión. La actitud que tomamos frente a cualquier estímulo es de carácter individual que en condiciones normales, es el resultado de un proceso analítico.

David Hormachea la compara con lentes de colores. Si decides usar lentes con cristales verdes, verás todo verde, si cambias a rojo, verás todo rojo. Lo mismo pasa con la actitud. Es por eso que finalmente actitud “no es una emoción que sentimos, sino que es una elección que hacemos”,[i] es racional y de acuerdo a esa elección, es como veremos el mundo.

No podemos desconocer el hecho de que para liderar se necesita aptitud, es decir, habilidades y conocimientos, pero si a esto no le agregamos la correcta actitud, tenemos suma cero. Entonces ¿cuál tendría que ser mi actitud como líder? Creo que la pregunta deberíamos plantearla de otra manera ¿cuál fue la actitud de Cristo para liderar, y que debiéramos imitar?

La respuesta la dio Pablo cuando les escribió a los cristianos de Filipo: “Ustedes deben tener la misma actitud que tuvo Cristo Jesús:” (Filipenses 2:5 New Living Translation, New International Version)

Y  luego se explaya en qué consistió la elección que hizo Cristo, versículos 6 y 7: “Aunque era Dios, El no pensó en esa igualdad con Dios como algo de la cual aferrarse. En cambio, renunció a sus divinos privilegios; tomó la humilde posición de siervo y nació como un ser humano” (NLT)

En el proceso de enseñanza de un idioma extranjero, la mayor preocupación del maestro es que el alumno aprenda el idioma, por eso está más pendiente del alumno que de él. Esta dedicación la vemos en la actitud de Cristo, pues se enfocó cien por cien en el hombre y no en lo que estaba dejando en el cielo, por venir a la tierra.

Jesús se convierte así otra vez en ejemplo, pues siendo él la piedra angular y  fundamento de nuestra fe, la roca firme sobre la cual construyeron los edificadores, Rey de reyes y Señor de señores, se hizo hombre, viviendo una vida de amor, humildad y servicio. Jesús siendo cabeza de la iglesia, tomo una actitud de siervo frente a ella.

El matrimonio es la mejor institución para poner en práctica estas enseñanzas. La pregunta es sencilla: ¿en tu matrimonio, tienes la misma actitud de Cristo?

Quien quiera liderar debe seguir primero el ejemplo de Jesús y también los consejos de Pablo, dejando de lado toda actitud egoísta. No tratando de impresionar a otros, sino que siendo humildes, pensando incluso que los otros son mejores que uno. Por eso, como líderes no busquemos solamente nuestro propio interés, sino que también el de los demás.

Estos principios más el ejemplo de vida hicieron poderoso a Jesús, logrando que el cobrador de impuestos, los pescadores, el guerrillero y muchos otros le siguieran. Su actitud lo encaminó hacia el liderazgo eficaz.

Futuros líderes, como dijo Pablo, ustedes deben tener la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.


[i] HORMACHEA, David, conferencia “El Hombre Líder”.

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