Misión: Haciendo Realidad la Visión

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Si visión es el futuro a lograr, misión, por su parte, es la razón de ser de la organización dando origen al mapa, principios y métodos para hacer realidad la visión. Es por eso que se enseña que en el proceso de creación de misión se ordenan los procedimientos y objetivos, permitiendo definir una identidad corporativa.

Misión responde a la pregunta ¿para qué estamos aquí? uniendo lo deseado con lo posible. Es un irresistible desafío y sirve para unificar los esfuerzos de una organización o grupo de personas. Se caracteriza por ser chispeante, tangible,  placentera, atractiva, encantadora y que bordea lo irracional, definiendo en forma clara y precisa qué es lo que se va a hacer, cómo se hará y para quienes se hará.[i]

Te has preguntado ¿cuál era la misión de Jesús en la tierra? ¿Era la de sanar, expulsar demonios, predicar, dar origen a una nueva religión, bautizar, cumplir la ley, realizar milagros sorprendentes?

Cuando se encontraba en casa de Zaqueo resumió su misión de esta manera: “La Salvación hoy ha venido a este hogar, este hombre ha mostrado que él también  es un verdadero hijo de Abraham. Y yo, el Hijo del Hombre vine a buscar y salvar a aquellos que como él están perdidos” (Lucas 19:9, 10 LRB).[ii]

Jesús no vino a la tierra a hacer cualquier cosa, tampoco vino a ver qué se podía hacer, en otras palabras, no vino a improvisar. Tenía todo muy claro incluso desde antes del comienzo de su ministerio terrenal. El sabía cuál era su misión, los plazos y como podía lograrla, es por eso que nada ni nadie lo alejó de su objetivo.

Preguntas para pensar y aplicar: ¿Tienes claro cuál es tu misión en tu hogar? ¿en tu trabajo? ¿en tu iglesia local?

Un misionero llamado Jesús: Jesús dijo al Padre la noche cuando fue entregado “Como tú me enviaste al mundo, yo también los estoy enviando al mundo” (Juan 17:18 LRB)

El significado original de la palabra Misión viene del latín missio y significa “enviando”, por lo tanto, la misión es un proceso que empieza desde el momento mismo en que uno inicia el trayecto para cumplir la tarea.

Recuerdo que antiguamente, cuando ocurría el despegue de los transbordadores espaciales, en mi país se interrumpía la programación televisiva para transmitirlo en directo. El comentarista relataba lo que estaba sucediendo y a todo ese evento lo llamaba “misión espacial”. La misión había comenzado antes del despegue y terminaría cuando los astronautas entregasen los resultados de sus estudios en las oficinas de la NASA. Ellos eran enviados, iban en misión.

Jesús es nuestro mejor ejemplo misionero, fue enviado por la Trinidad a este mundo para algo específico y regresó al cielo diciendo, “Padre, misión cumplida”.

Pero tal como él fue misionero, también nos envía al mundo con una misión específica,  esto es hacer discípulos, por eso las palabras de Mateo 28:19 no son una opción, sino un mandato, “haced discípulos”, de hecho, es la única parte del versículo que en el original griego está a modo de imperativo. Entonces el  versículo lo entenderemos mejor al leer: “Por tanto, yendo, haced discípulos a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñando que guarden todas las cosas que os he mandado”

Nuestra misión es discipular y los medios para cumplirla son el ir, bautizar y enseñar. Es un error común convertir un medio en un fin. En Latinoamérica hay una costumbre institucionalizada de privilegiar la política de metas bautismales por sobre la creación de relaciones duraderas con y entre quienes asisten a la iglesia, que es lo que finalmente hace que la persona continúe congregándose e interesándose en los temas religiosos y en Jesús.

En ninguna manera estoy en contra de los números, como me dijo el Pr. J. Matthews, “es bueno tener un focus, un objetivo, pero agregó que Jesús no me mandó a hacer miembros, sino discípulos. La conversión es obra del Espíritu Santo, no mía ni del evangelista de turno”. Gracias a Dios me dijo esas palabras en nuestra primera reunión de trabajo porque así la tarea pastoral fue enfocada en el discipulado y capacitación. Las conversiones y bautismos llegaron como resultado natural de ese trabajo, ¿por qué? porque un discípulo permanece y atrae a otros. Tan simple como eso…tan espectacular como eso.

Misión es el camino que se recorre para hacer que la visión sea una realidad. Este camino no es fácil pero con una buena estrategia, los obstáculos se pueden anticipar para evitarlos o enfrentarlos con las herramientas apropiadas.

La iglesia donde te congregas ¿sueña? ¿Saben los feligreses hacia dónde se dirigen? ¿Conocen ellos los objetivos para el periodo y la forma de alcanzarlos? ¿Saben lo que quieren alcanzar dentro de 5 años?

En otras palabras: ¿Cuál es la Visión y Misión de tu iglesia local?…¿Y la tuya?


[ii] The Life Recovery Bible: New Living Translation, Tyndale House Publisher, Inc. Wheaton Illinois, 1998

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