El Caso White

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Si el ambiente ya estaba complicado, tenso y con marcadas divisiones internas, las palabras de un alto dirigente de la Universidad Adventista de Chile y profesor de la Facultad donde se vivía esta situación, terminaron por hacer explotar el cisma que se estaba viviendo. Él dijo lo que algunos profesores no se atrevieron a decir, pero pensaban: quien no acepte a Ellen G. White como profeta de Dios, no puede ser Adventista. Era el primer semestre de 1992, para algunos fue el comienzo del fin, para otros, un nuevo comienzo.

Ellen G. White, una mujer que había muerto casi 80 años antes, estaba provocando una revuelta no vista antes en la Facultad de Teología. Al finalizar ese año, varios alumnos desertaron  y otros fueron invitados a dejar el seminario. En 1993 el curso se redujo a casi la mitad de alumnos, pero las dudas continuaron.

Se van a cumplir 20 años de esos acontecimientos pero es cosa de poner el tema sobre la mesa y el debate se levanta. ¿Es que EGW puede causar divisiones entre los hermanos? Lamentablemente sí. Pero no por que lo haya querido, ni mucho menos. Y pensar que ella fue fundamental  para concensuar las diferencias entre bandos antagónicos, como por ejemplo en 1888.

Para la Iglesia Adventista del 7mo Día como entidad religiosa, la cosa es simple, clara y totalmente transparente. La iglesia afirma que EGW fue llamada por Dios para realizar un ministerio santo y de carácter profético. Es considerada la última profeta que Dios ha usado hasta ahora, para guiar a su pueblo en los tiempos modernos. Por tanto, sus escritos son considerados como mensajes directos de Dios para el pueblo Adventista en particular y para el resto por extensión.

También la Iglesia es precisa en declarar que ella en ningún caso define la doctrina ni la fe adventista.  Y finalmente, la IASD presenta a EGW y su ministerio como parte de las creencias fundamentales de los adventistas, exactamente la N° 18 que dice, según el Manual de Iglesia 2005:

El don de profecíaUno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una señal identificadora de la iglesia remanente y se manifestó en el ministerio de Elena de White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una permanentey autorizada fuente de verdad que proporciona consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia. Ellos también establecen con claridad que la Biblia es la norma por la cual debe ser probada toda enseñanza y toda experiencia (Joel 2:28, 29; Hech. 2:14-21; Heb. 1:1-3; Apoc. 12:17;19:10).

Hasta aquí todo claro.

Cuando me bauticé, el pastor que me tomó los votos bautismales me hizo 3 preguntas trascendentales y con mis respuestas dejé en evidencia mis deseos de seguir a Jesús como maestro y aceptarlo como el único en quien puedo ser salvo. Así de categórico fue ese momento. Nunca me preguntó si aceptaba el ministerio de EGW, como he visto hacerlo. En todo caso, mi respuesta habría sido que no. Seguramente lo habría puesto en un gran lío frente a toda la iglesia. Yo tenía 15 años.

Y es que el voto bautismal, declaración pública oficial de la IASD que de acuerdo a las respuestas que se den procede el bautismo, en ninguno de sus puntos pregunta al catecúmeno sobre su posición respecto a EGW. Hace preguntas más trascendentes y de fidelidad con repercusiones eternas, pero en el caso White, hace silencio, por tanto podemos concluir que no es una condición para ser miembro de iglesia.

Para más análisis, se pueden revisar los 13 puntos del Voto Bautismal en el Manual de Iglesia 2005.

No es menor este detalle, ya que puede ser la llave que dé alivio y descanso a todos aquellos adventistas que por diferentes razones han decidido prescindir de la persona y escritos de EGW y que por esa decisión se sienten presionados y hasta postergados al tener una postura mal llamada disidente.

Aceptar el ministerio de ella es una elección individual y además es una de las opciones que tienen todos los miembros de la IASD. No se acepta por imposición ni mucho menos por obligación o moda. Es un proceso de profundo conocimiento y reflexión, cuyas consideraciones finales sólo competen a quien esté viviendo ese proceso. De ahí que la decisión final es tan respetable como agradecida. Y lo mejor de todo es que…¡se puede cambiar de opinión, sin temor! Qué maravilla!!

Hoy en día en cada congregación se reúnen hermanos con posiciones totalmente antagónicas respecto a EGW, sin embargo hay algo superior que los hace perseverar en la fe adventista, la misma fe de Ellen G. White…la misma fe de aquellos que formaban parte de ese curso de 1992.

El caso White, en ningún caso está cerrado.

Un comentario sobre “El Caso White

    Cristian escribió:
    10/01/2011 en 9:17 pm

    Por un lado están las 28 Doctrinas Fundamentales y por otro El Voto Bautismal ¿Cómo podríamos entenderlos? ¿Cuál es el rango de acción de cada uno? Es un buen tema, para seguir revisándolo.
    Saludos

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