El Pastor y las Ovejas

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Hay dos frases que hacen pensar bastante sobre la relación entre el pastor de iglesia y la membresía, si a eso le agregamos un sabio consejo, podríamos armar un cuadro con lo que las congregaciones esperan de su pastor. A esta combinación llamémosla ecuación.

La primera parte de la ecuación dice que:

  1. Una oveja perdida, sigue siendo oveja. Así decía un afiche en las oficinas de la radio cristiana Armonía.

Jesús, en la parábola de la oveja perdida, dice que el pastor al darse cuenta que le faltaba una, dejó a todas las demás en el desierto y partió a buscar a la extraviada hasta que la encontró y la trajo devuelta al redil. El pastor se gozó de haberla encontrado y compartió esta alegría con su amigos y vecinos.

El hecho de que la oveja se haya perdido o abandonado el redil, no significa que ha perdido su condición de oveja, significa que extravió el camino. Pedro, al dejar de mirar a Jesús se hundió en el agua, pero nunca dejó de ser Pedro y fue Jesús quien sonriendo le tendió la mano para rescatarlo.

El buen pastor nunca da una oveja por perdida. Sale en su búsqueda hasta encontrarla. Una vez que la encuentra, hace todos los esfuerzos necesarios para traerla de regreso. David decía que si era necesario entraba en una lucha mortal con las bestias que se llevaban alguna de sus ovejas.

¿Hay ovejas perdidas en tu iglesia? ¿Has salido a buscarlas con la misma fuerza e intensidad con que lo hacía David? ¿con la misma angustia que lo hizo el buen pastor?

La segunda parte dice que: 

  1. El pastor no es oveja. aquí tenemos que pensar en un rebaño de ovejas y hablar de genética. Pues bien, hay una gran diferencia entre un pastor y una oveja, si queremos aumentar la población de pastores deben reunirse dos seres del mismo género pero diferente sexo para que se concrete la procreación. Del mismo modo con las ovejas.

Bueno, en la iglesia la genética funciona igual. El pastor no puede generar ovejas. Quienes generan ovejas en la iglesia, son las mismas ovejas. Los discípulos hacen discípulos.

Pero cuidado, porque aunque el pastor no produce ovejas, tiene que proporcionar el ambiente adecuado para ese evento y eso es tan importante como el nacimiento.

Esta relación la vemos entre una mujer embarazada y el médico que la atiende durante todo ese periodo. El médico no participa en la gestación ni crecimiento del bebé, pero entrega todo tipo de orientación y atención a los futuros padres cuando lo requieran y las veces que lo necesiten. Les habla del estilo de vida que deben llevar, les aconseja que cosas deben hacer y dejar de hacer para mejorar su salud y la del bebé, y les recomienda un equipo de profesionales para cuando empiece el proceso de parto. El doctor hace lo imposible para que ese embarazo llegue a buen término.

Apreciado pastor y líder ¿estás haciendo lo imposible para que el embarazo de tu iglesia llegue a buen término?

Y la tercera parte de la ecuación dice que: 

  1. El pastor no es oveja. Tal como lees. No se trata de una equivocación y repetición de la segunda parte, es que no hay otra forma más clara para definirla.

El pastor no es oveja, ya lo dejamos claro, pero como escribió E. Castillo;

“el pastor es pastor, no es oveja, pero debe oler a oveja”

En Auckland fui con mi esposa a una feria ganadera y entramos a ver a los mejores trasquiladores de oveja del mundo. Nos ubicamos entre el público, justo al frente del escenario y pudimos ver como en pocos minutos ellos dejaban a una oveja prácticamente desnuda sin dañarla.

Una bonita experiencia, sin embargo al salir de ese galpón nos dimos cuenta de que estábamos impregnados con el olor a oveja sin haber tocado a alguna de ellas. Para quedar con ese olor tuvimos que estar en el ambiente de la oveja e interactuar de alguna forma en ese medio. A los pocos minutos se nos pasó el olor a oveja.

El pastor de un rebaño de ovejas tiene un olor característico y permanente.  No importa si su rebaño es grande, mediano o pequeño; no importa si es de lana oscura o de colores claros. Al cuidar, convivir, alimentar, defender y pastorear a su rebaño, adoptará el olor de sus ovejas y uno inequívocamente dirá, “Sí, él es pastor de ovejas”.

De la misma manera, el pastor de iglesia, aunque no es oveja debe oler a oveja, y ese olor debe ser permanente, que ni el mejor detergente o desodorante pueda quitar, porque también está a cargo de un rebaño.

Hemos escuchado muchos comentarios como: “los pastores de antes eran más dedicados”, “los pastores ya no visitan”, “el pastor viene pocas veces, da órdenes y desaparece por semanas”. Claro, siempre hay excepciones. Es una realidad que el pastor no podrá visitar a todos los feligreses, porque son demasiados para una sola persona. Pero pastor, en esto no trabajas solo. Hay un cuerpo de ancianos compuesto por hombres y mujeres, y un cuerpo de diaconado compuesto por hombres y mujeres que junto a ti pueden realizar esta hermosa tarea.

La visitación pastoral es la esencia del ministerio. Jesús fue muy claro con Pedro al decirle apacienta mis ovejas y esa actividad, pastor, no la puedes hacer a larga distancia.

Es persona a persona, uno a uno…es cara a cara.

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